Porsche Festival y nos subimos al 718 cayman s

El Porsche Festival ocurrió una sola vez a nivel global, pero en la Argentina se convirtió en una fiesta tradicional: es la reunión de fin de año de los usuarios locales de Porsche.

Es inevitable. En noviembre y diciembre, la agenda explota. Eventos de fin de año, encuentros de último momento, “a ver si nos vemos antes de las fiestas”, etcétera. Pero, entre tantos compromisos, brindis y celebraciones, hay una fiesta que supera a todas las demás: el Porsche Festival.

La idea nació hace doce años, para celebrar los 40 años del 911 a nivel mundial. Los importadores de cada país se juntaron con los Porsche Clubes locales y organizaron su propio festival: un track day porschista, en cada lugar donde la marca tenía presencia.

 

El plan es sencillo: juntarse en el Autódromo de Buenos Aires (a veces, en el Mouras) y disfrutar de los autos a fondo, en el entorno seguro de un circuito.Juan Manuel Manassero

Todos los años, Nordenwagen -importador de Porsche en la Argentina- invita a un par de periodistas a participar del Festival. La idea es manejar durante todo el día alguna de las novedades de la marca. La semana pasada le tocó a Autoblog y el vehículo asignado no pudo ser más apropiado: el nuevo 718 Cayman S, que se lanzó a la venta en mayo pasado (ver equipamiento y precios).

Esta es la segunda generación del deportivo de Porsche con motor central. Como siempre, es la variante coupé del Boxster, y se posiciona por debajo del 911: es más chico que el Porsche más clásico, tiene menos asientos y menos potencia. Sin embargo, en la pista, el Cayman es respetado hasta por los porschistas más conservadores y puristas.

En esta generación, los Cayman y Boxster recibieron el apodo 718, como un homenaje al Porsche de competición con cuatro cilindros más famoso de la historia. El recurso nostálgico tiene un motivo: los Cayman y Boxster ya no tienen motores de seis cilindros. Ahora se conforman sólo con cuatro pistones. Conservan la configuración Bóxer (cilindros opuestos) y todos vienen con turbo de geometría variable.

De esta manera, el Cayman creció un poco en tamaño, pero no en peso. Aumentó su potencia y sus prestaciones, pero por obra y gracia del downsizing, también se redujeron los consumos y las emisiones de gases contaminantes.

El 718 Cayman S de Autoblog en el Porsche Festival tenía un Bóxer 2.5 turbo con 350 caballos de potencia (25 más que el Cayman S de seis cilindros y atmosférico) y 420 Nm de torque (50 más que antes). Alcanza una velocidad máxima de 285 km/h y acelera de 0 a 100 km/h en 4,4 segundos.

Se vende en la Argentina sólo con caja automática de siete velocidades (PDK, de doble embrague) y tiene un precio de 180 mil dólares. Son casi dos Chevrolet Camaro SS, pero apenas medio Carrera 4S Coupé (ese es el 911 más barato que se vende en Argentina, por 320 mil dólares).

***

Me citaron a las 10 de la mañana en el Autódromo, pero a las 9:30 ya estaba cruzando el famoso portón, con el arco pintado de blanco. Les dije a los organizadores que era viernes y que con la General Paz nunca se sabe. La verdad: me ganó la ansiedad.

Primera lección: los porschistas son todavía más ansiosos y desde hacía una hora ya había casi 70 autos girando en pista. El Gálvez atronaba con un show de música y color, compuesto en Stuttgart.

Me colocaron una pulserita de invitado (¡acceso total!) y me invitaron a pasar al Box Número 18. Los históricos boxes del Autódromo están en pleno proceso de modernización. Por eso, el Porsche Festival se apropió este año del gran parque ubicado junto al helipuerto, detrás de la confitería. Allí se montó una carpa de fiesta sobre el césped, con los autos sembrados en casi una hectárea de pits improvisados al aire libre. Un jardín soñado.

Manassero Juan Manuel Manassero automotores entre rios Juan Manuel Manassero Autos Juan Manuel Manassero Juan Manuel Juan Manuel Manassero victoria entre rios Manassero Manassero Autormotores

En el Box 18 me encontré con el 718 Cayman S, en un color gris azulado, muy caza de combate. Esta nueva generación 718 se ve más espectacular que nunca. Conserva las proporciones clásicas de un deportivo con motor central, pero ahora luce más musculoso, anguloso y moderno. Conserva las dos grandes tomas de aire en los laterales, para refrigerar al motor, y estrena nuevas ópticas (completamente de leds).

El diseño se completa con unas espectaculares llantas de 20 pulgadas, calzadas con Pirelli PZero, de perfil ultrabajo.

En el Box 18 me esperaba el hombre con las llaves del auto. Era nada menos que Hugo Pulenta, presidente de Porsche Argentina y uno de los mayores coleccionistas de clásicos de Stuttgart en nuestro país.

Pulenta es un conocido hombre de negocios. Sus ocupaciones abarcan desde bodegas y olivares en Mendoza, hasta los autos en Buenos Aires. Fue importador de Ferrari en la Argentina, estuvo al frente de la mítica “Honda Surauto”, importó Volvo, Jaguar, Land Rover y ahora está concentrado por completo en su marca preferida: Porsche.

Hugo Pulenta conoce como pocos el mercado de autos premium de la Argentina y aproveché la ocasión para hacerle esta entrevista. Cuando terminé, pensaba pedirle las llaves y me cortó antes de que pudiera estirar la mano: “¿No me lo prestás un ratito, para pasear algunos invitados?”

-Claro, no hay problema. Hacé de cuenta que es tuyo…

***

Este 718 Cayman S fue patentado por Nordenwagen como vehículo “demo”. Como el apodo lo indica, se utilizará para demostraciones y eventos de este tipo, para luego venderlo de segunda mano. Tiene apenas 700 kilómetros recorridos, pero esta era su primera vez en un circuito.

Pulenta y su invitado se calzaron el casco, se subieron a “mi” Cayman y salieron a girar. Hugo no es un ejecutivo cualquiera del mercado automotor: es más piloto que hombre de negocios. Tiene experiencia en varias categorías y maneja autos muy potentes, de todo tipo, desde hace décadas.

Es divertido verlo manejar en pista. Conoce sus autos, sabe estirar las frenadas hasta el último centímetro del circuito, domina la caja PDK de memoria y es un profesional del Sport+: el modo de manejo más picante, que tienen todos los Porsche de última generación.

Luego de verlo durante un par de vueltas, comencé a preocuparme por la integridad de los neumáticos. Del auto. De la mecánica. Y, por sobre todas las cosas, del tiempo en pista que estaba perdiendo.

Por fin, ingresó a boxes, se bajó, me entregó las llaves y hasta me agradeció: “Ahora sí, es todo tuyo, gracias”. Es el dueño de Porsche Argentina, que me tiró unas llaves y me dijo que un 718 Cayman S era “mío”. ¡Gracias!

***

Cuando entrás a un Cayman no te estás subiendo a un auto: simplemente, te dejás caer en él. Ahí – bien abajo, a pocos centímetros del piso-, está ubicada la hermosa butaca deportiva, que te atrapa en plena caída, como un guante de béisbol.

Recién después metés las piernas y te encontrás de pronto rodeado por uno de los cockpits más perfectos del mercado de autos deportivos. Porsche mejoró mucho en los últimos tiempos el diseño, la performance y la tecnología de sus modelos. Era algo lógico, que todos esperábamos.

Pero lo que pocos imaginaban -y a todo nos sorprende- es el enorme salto que la marca dio en términos de ergonomía, confort, diseño y calidad de sus interiores. La más espartana de las marcas alemanas hoy ofrece cabinas con un nivel de preciosismo, que están incluso por encima de los famosos Mercedes-AMG.

Todos los comandos están a mano. Cada perilla está diseñada y esculpida con una soberbia atención a la vista, el tacto y la función. Y, a pesar de las dimensiones compactas de este Cayman, el habitáculo es generoso. Mi metro 87 se acomoda sin problemas y hasta queda espacio para la maniobra de colocarme el casco.

Vamos a la pista.

***

Avanzo por el pasto, paso por detrás de la carpa donde algunos todavía están desayunando e ingreso al circuito, por un acceso que se abrió especialmente para este evento, detrás de la confitería.

Hacemos el circuito Número 6 del Gálvez. La primera vuelta la completo en modo Normal, para acostumbrarme al nuevo 718.

Hace unos años manejé durante dos días el primer Cayman S (leer crítica). Y lo primero que me llamó la atención de este 718 Cayman es el sonido: no parece un cuatro cilindros. Porsche hizo un trabajo de acústica magistral en el motor y los escapes, para que este motorcito -más pequeño, liviano y turbinado- cante como un clásico “six pots”.

Segunda sorpresa: el turbo de geometría variable no tiene demora, lag ni titubeos. Sopla desde apenas 1.200 rpm y entrega el torque máximo ya en 1.900 vueltas. Se mantiene plano, como una meseta, hasta 4.500 rpm y podés estirar los cambios hasta las 7.500 rpm. Es un cuatro cilindros de carreras.

La caja PDK es una delicia. En modo Manual, deja en tus manos todas las decisiones del cambio. Es muy veloz, precisa y cuenta con una electrónica que se entiende a la perfección con el motor. El problema es que, en modo Automático, también es excelente, veloz y precisa: a no ser que seas un piloto profesional, no hay forma de ganarle a su cerebro informático.

La dirección y los frenos terminan de conformar un conjunto muy cercano a un auto de competición. El 718 Cayman S fue concebido desde el primer día para ser disfrutado en pista. Más allá del lógico desgaste de los neumáticos -y del consumo de combustible- ningún otro componente parece sufrir o sentirse incómodo con la exigencia de la pista (y eso que Don Hugo le dio una “paliza” memorable).

Completo la primera vuelta, sonrío al ver que alcanza los 220 km/h en la recta principal y muevo la perilla del volante al modo Sport+.

Ahora este Porsche se convirtió en una bestia menos dócil. Los cambios de marcha son todavía más rápidos y con una patada en la espalda. La respuesta del acelerador se vuelve más sensible que nunca, los escapes suenan enojados, la suspensión se endurece como piedra y… mucho cuidado con la dirección y los frenos.

En Sport+, todos los Porsche liberan casi por completo las ayudas electrónicas: dejan en manos del conductor la responsabilidad de mantener el auto sobre el asfalto. Es genial y se agradece, pero en un auto con motor central y 350 caballos en las ruedas traseras, también es toda una responsabilidad.

A diferencia de un auto con motor delantero, un deportivo con motor central no te avisa cuando está alcanzando el límite de adherencia. Directamente lo supera y -mientras vas dando trompos- te preguntás qué cuernos pasó.

Lo sé muy bien, porque me ocurrió con el Cayman S de primera generación, cuando lo probé hace ya seis años, en el Autódromo de Baradero. No hay que tenerle miedo a un auto con motor central, pero sí mucho respeto. También gran sensibilidad con el volante, el acelerador y los frenos.

Desde ya, esa no es mi virtud, no soy piloto. Pero esta vez, por suerte, no hay trompos.

El 718 Cayman S es notablemente más veloz y preciso en pista que el Cayman S anterior. Y el nivel de respuesta del chasis, el sistema de tracción y los neumáticos son tres grandes responsables de eso.

Sin ser un experto, podés girar a gran velocidad en un circuito y divertirte a lo grande en un track day. Pero, cada tanto, cuando entrás un poco pasado a una curva o acelerás antes de tiempo, el auto te avisa con leves derrapes: “Si me provocás un poquito más, vamos a girar como calesita”. Le faltaría agregar: “No hagas papelones, al menos no mientras me manejás”.

Esta unidad “demo” está patentada y puede salir a la calle. La gente de Porsche no me ofreció llevármelo a casa. Tampoco sabría qué hacer con él, fuera del Gálvez.

Esos neumáticos de perfil bajo no nacieron para las calles de la Argentina. El despeje del suelo es mínimo. Y sería imposible disfrutar de las maravillas de un chasis tan bien balanceado en las condiciones de nuestro tránsito diario.

El 718 Cayman S nunca será un éxito en ventas como la Cayenne o la Macan. Y le faltan décadas de experiencia para convertirse en una leyenda, como el 911.

Tal vez nunca llegue a ser un best-seller. Y en Porsche lo saben. Pero hay otra cosa que los porschistas aprendieron en estos pocos años del Cayman: ningún otro modelo de la marca -si dejamos afuera a los súper exóticos 918 Spyder o Carrera GT– enseña al conductor tanto sobre el arte de manejar las inercias, las reacciones y el comportamiento implacable en pista, como este deportivo con motor central.

Para todos los días, Porsche ofrece modelos más razonables, cómodos y versátiles. El 718 Cayman S es mucho más que un auto: es una escuelita de manejo de autos de competición, que incluso podés llevarte a tu casa cuando termina la lección del día.

Yo no.

Yo tuve que devolverle las llaves a Don Hugo.

Carlos Cristófalo

***

El Porsche 718 Cayman S fue una de las novedades que Nordenwagen llevó al Porsche Festival para prestarle a la prensa.

El Número 18 fue el “Porsche de Autoblog” por un día.

Tiene un motor cuatro cilindros Bóxer con turbo y 350 caballos de potencia.

En el habitáculo, espacio para sólo dos personas y la excelente calidad de todos los Porsche modernos.

Tiene dos baúles. Uno bajo el capot delantero.

Y otro bajo el portón trasero. El motor es central y está completamente oculto.

Geniales para pista: llantas de 20 pulgadas, con Pirelli PZero. Perfil ultrabajo imposible para el uso diario.

Un poco de off-road por el pasto del Gálvez, y a la pista.

El Porsche Festival usó el Circuito 6 del Gálvez.

Al final de la recta principal, el 718 Cayman S llega a 220 km/h.

Frenos, chasis, caja, motor, transmisión. Todo pensado para disfrutar en un trackday.

Al final del día, hubo que devolverlo.

El 718 Cayman S con 350 cv cuesta 180 mil dólares, pero hay versiones más accesibles (ver equipamiento y precios).

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *